La lista confidencial de clientes del HSBC, es interminable. Conocida como Lista Falciani, apellido del ex empleado que supuestamente robó todos esos datos que siguen saliendo a la luz, deja estupefactos a ciudadanos de los países defraudados. Millares de cuentas opacas destapan un fraude de miles de millones de euros al fisco de países de todo el mundo.

Lo que más sorprende es que lo hagan quienes menos necesidad tienen de acumular riqueza ilícitamente, porque sus trabajos, su indiscutible esfuerzo, trabajo, no exento de sacrificio y quizá suerte y de buenos contactos, les ha llevado a atesorar auténticas fortunas, e incluso a llevar sus nombres y su imagen como bandera de compromiso, responsabilidad y buen hacer por el mundo. Ahora esa imagen se desmorona estrepitosamente ante nuestros ojos desilusionados, tristes y decepcionados y nos preguntamos si valía la pena correr ese riesgo.

Desconozco si esos paraísos fiscales habrán traído tranquilidad, felicidad, seguridad a sus dueños, o solo egoísmo, superioridad y vanidad, pero lo cierto es que produce mucha indignación y una gran desesperanza para quienes pagan sus impuestos, sobre todo para esos que se ven obligados a vivir con menos de lo mínimo. Quizá con todos esos millones de euros defraudados podían haberse hecho muchas cosas, incluso probablemente alivianar la grave herida de nuestra economía. Hay casos aún más sangrantes, como que Venezuela, -altos cargos de Hugo Chávez depositaron millonarias sumas de dinero-, sea el tercer país, después de Suiza y Reino Unido, que más ha defraudado. ¿Qué pensarán los venezolanos y quienes defienden su sistema? Su crisis, desgraciadamente, no es solo económica.

Lleva años huido de la justicia. Fue condenado a 3129 años de prisión por los atentados más sangrientos de la banda terrorista ETA, y a pagar 8 millones de euros a sus víctimas, si es que el dolor y la barbarie puede cuantificarse de algún modo. Sin embargo el asesino De Juana Chaos cumplió solo 18, allí celebraba los atentados con champán, y siguió con amenazas y cartas apoyando, promoviendo y justificando del terrorismo. Pero tras huelgas de hambre y distintos paraderos, se refugia en Venezuela, donde, dicen, el delito de enaltecimiento no es susceptible de extradición. Ni siquiera ha cumplido un año por cada vida que segó.

Impresionan las voces de las víctimas de De Juana Chaos quienes, ante la foto del asesino en Venezuela, hablan de una gran derrota contra el terrorismo, de la foto de la infamia, que el mal ha triunfado, la decepción de la justicia, “faltan las rejas, tiene que cumplir por sus crímenes, tiene decenas de asesinatos a sus espaldas”, con ayuda y la colaboración con otros países, que se cumpla la pena máxima, dicen.

A vosotros, y seguro que hablo en nombre de todos, deciros que tenéis todo nuestro respaldo para decir bien alto que ya habéis soportado demasiado. Estamos con vosotros, somos vuestra voz, entendemos vuestro lamento, que es también nuestro. Y pedimos que ese que os cambió la vida para siempre con el único fin de vuestro dolor, sea extraditado a petición de la Audiencia Nacional, y que cumpla la pena que le corresponde. Por memoria, dignidad pero sobre todo por justicia.

Evasión de vergüenza

| La Razón | 0 Comments
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